Crítica artística
Análisis crítico y recepción de su trabajo
JUAN BAUTISTA PEIRÓ: Más allá del Código
Texto de Sala. Más Allá del Código. Galeria Shiras. Abierto Valencia 2025.
Más allá del código
El punto de partida de esta muestra no es otro que el concepto de código, entendido no como un conjunto de normas o reglas, sino como un sistema de signos que mediante juegos combinatorios permite elaborar no sólo mensajes visuales sino también obras artísticas. Todo lenguaje poético parte de la unión indivisible entre el qué y el cómo (Ferrater Mora[1]) y es precisamente esa cualidad la que posibilita que una obra de arte transcienda la dimensión comunicativa de un mensaje, el código normativo de un lenguaje. El prefijo trans (al otro lado, a través de o más allá) incide es esa potencia genérica del arte como lenguaje poético y, precisamente por ello, en ese ir más allá de la materia, de la técnica entendida en su sentido generalizado (cómo hacer, mecánica o manualmente), totalmente alejado de su sentido originario: cómo hacer belleza.
María Aranguren persiste, con la constancia obsesiva del artista, en esa retícula de policarbonato celular que viene a ser un pentagrama continuo en el que vibran como sonidos los elementos visuales mínimos que constituyen la base de su poética. La retícula, como señala lúcidamente Rosalind Kraus[2] ha sido un elemento característico de las vanguardias de principios del s. XX que se ha mantenido con singular persistencia. Probablemente, la retícula replica esa propiedad característica del lenguaje poético y precisamente por eso es capaz de integrar oposiciones radicales. “El poder mítico de la retícula reside en que nos hace creer que nos movemos en el ámbito del materialismo (o de la ciencia, o de la lógica), y al mismo tiempo nos permite dar rienda suelta a la fe (o ilusión, o ficción)”.
Estas obras transmutan un material industrial utilizado mayoritariamente en la construcción y en la publicidad por sus propiedades de ligereza, resistencia y aislamiento, en un elemento a la vez estructural y significante, soporte y superficie, figura y fondo, pictórico y escultórico, superficial y profundo. La transparencia, o seria más exacto decir la translucidez, ha sido la cualidad que ha detonado esta serie de dieciséis obras de diferente formato aparentemente bidimensional, pero cuya profundidad de escasos centímetros posibilita un juego de superposiciones, de palimpsestos que alimentan a su vez una serie de reflexiones estéticas (Jacques Derrida, la deconstrucción) y sociológicas (Byung Chul Han, La sociedad de la transparencia). El tiempo se percibe como una veladura tridimensional que alimenta la evocación de lo que no se esconde secretamente pero tampoco se muestra del todo.
En otro orden de cosas, Transcódigos alude a transdisciplinar a transgénero y transgeneracional. Elementos igualmente latentes y presentes en estas piezas que flotan físicamente, suspendidas entre varias disciplinas y derivas estilísticas abstractas que se han sucedido a lo largo de la historia y que M. Aranguren las hace suyas aquí y ahora.
Juan Bautista Peiró
[1] Ferrater Mora, José. Diccionario de filosofía. Madrid. Círculo de lectores, 1991
[2] Kraus, Rosalind, “Retículas”, en La originalidad de la vanguardia y otros mitos modernos. Madrid, Alianza, 2006, pp. 58-65.
GERTRUD GÓMEZ: Génesis
Texto del catálogo de la exposición «Génesis». Fundación Bancaja Valencia. Junio 2024
GÉNESIS
Pensando en el proceso creativo y su origen, es muy probable que lo situemos en el momento presente o en un pasado cercano, olvidando que este es inherente al hombre, al ser la creatividad el rasgo único que le define como especie.
María Aranguren nació con un talento artístico innato, algo que, unido a su entorno familiar, hizo impulsar en ella la levadura de la creatividad, convirtiéndola en la sobresaliente artista que hoy es. Su padre, arquitecto de imaginación desbordante, será siempre un ingrediente clave en esta alquimia.
Génesis gira en torno a una reflexión íntima del proceso creativo de la artista y su pensamiento divergente, en Génesis se despoja de lo superfluo y condensa su fin, nos da la mano para profundizar en torno a la capacidad innata y aprendida de crear, activando el vínculo que nos une con el Origen.
Durante sus últimos veinte años de producción alrededor de la pintura, María establece una relación particular con esta capacidad creativa, con la experimentación y con el juego, abrazando la ambigüedad en sus distintas opciones, algo que la lleva a descubrir soluciones nuevas e innovadoras. Génesis es una exposición que hace partícipe al espectador, sugiriéndole entrar en este juego de idas y vueltas en el que ha estado imbuida tantas y tantas veces; ciclo vital circular.
La libertad en la creación es objeto de la experiencia. En María, el deseo de experimentar tiene un carácter inicialmente reflexivo, por eso, con Génesis ha generado un espacio de intimidad en el que sostener el acto creativo, activándolo con creencias y valores que se van modelando desde su propia individualidad.
En cada obra se traducen historias inventadas y realidades bajo un lenguaje forjado desde la intención de ordenar infinitas sensaciones que bullen en sus adentros, sabiendo, claramente, qué es lo que quiere hacer porque lo reconoce.Códigos secretos, signos, jeroglíficos, juegos, colores o patrones repetidos implícitos en su forma de estar y entender el mundo exterior y el propio. Desde ese lugar va descubriendo pasadizos y puentes que le permiten ordenar y enlazar sensaciones atravesadas por una concepción mística, lugar que la arrastra a desvelar la verdad secreta de la existencia creando obras irrepetibles y serenas, rebosantes de sutiles simbolismos que nos permiten vislumbrar nuestro origen, nuestro hoy y su después.
Hay acciones que surgen de ella como actos de valentía, porque a veces las alas de las mariposas son indecisas y en ese espacio de vacilación del aleteo, encuentra el lugar para perderse y volverse a encontrar durante su proceso creativo.
La idea orden/azar vertebra la mayoría de sus obras y hacia ella nos conduce en esta exposición. Este concepto se encuentra dentro de los principios inherentes del ser humano y en la búsqueda de las fusiones con los opuestos que tratan de explicar un mundo cambiante. Orden y caos es otro ejercicio de transversalidad que la artista teje, sabiendo que ni el orden ni el caos ni el azar son lo que parecen, porque estos actúan conjugándose aleatoriamente.
La experimentación es la observación dirigida que completa la observación espontánea; esta necesidad de descubrir mediante el experimento, unido a la causalidad y al acontecimiento inconsciente, hacen que María encuentre un material tan sugerente como versátil, apostando por un universo translúcido y desconocido para ella hasta ese momento. Hablamos del año 2007.
El epicentro de esta libertad creativa se halla en un innovador soporte, ligero y resistente, formado por la unión de dos capas plásticas que crean en su interior huecas estructuras alveolares, convertidas por María en lugares secretos donde expresarse e intervenir mediante un nutrido lenguaje de formas, colores, dotándolos de alma y por tanto de vida. Son los policarbonatos celulares.
Lo sutil, el fluir del agua, los caolines y pigmentos se van deslizando o parando dentro de esos estrechos canales transparentes que son balanceados por María Aranguren en una coreografía de elegantes movimientos que, desde el orden que le ofrece el soporte, se materializan.
Las historias deben contarse desde el principio, desde su origen, desde su génesis, por eso el pensamiento creativo consiste también en la búsqueda y formación de nuevas combinaciones de elementos que surgen a lo largo del camino de la artista en sus distintos tramos. La serie Génesis se gesta en un imaginario emocional, desde la escucha de unos textos sagrados interpretados y traducidos a nobles cartones noblemente tratados por la mano de la pintora, usando materiales investidos del aura artística que les irradia la “buena cocina” de María.
Las obras que forman Génesis nacen bautizadas por la exquisitez aportada por las materias primas que María usa, une y mezcla con intuición y curiosidad, sumergiéndose en un proceso que acaricia lo ritual, un micromundo condensado en cada una de estas delicadas piezas dotadas de una fuerza conmovedora. Alquimias de minerales y tierras que provienen de esa naturaleza a la que tanto ama, y con la que establece un hilo invisible a través de sus fórmulas secretas que destilan en cada trazo elixir de vida. Si esta magia la conjugamos con texturas, formas, patrones, ritmos o figuras alegóricas, llegamos a tal profundidad visual que nos trasporta a lo primigenio.
María Aranguren habla abiertamente de su temple anímico, de las dudas que la atenazan y como pueden llegar a paralizarla, de la soledad de sus pensamientos. Esta capacidad de dudar, igual que su capacidad para gestionar la misma duda, han generado caminos que a veces se bifurcan y otras se unen con un mismo nexo común, la pintura.
María es pintora, una pintora clásica que va resolviendo antiguos retos, planteándose otros nuevos, volviendo una y otra vez a ese bucle del tiempo circular de búsqueda incesante, porque lo que no se mueve, lo inerte, nunca modela el instante que transforma. Como “buscadora de trampolines alternativos”, ha conseguido unir magistralmente, bajo la serie que da nombre y sentido a la exposición que nos ocupa, lo inerte del plástico con lo orgánico del papel, consiguiendo con esta simbiosis un nuevo germen creativo que empieza hoy, deshaciendo los límites entre la abstracción y la figuración. Pequeños policarbonatos tratados como pantones de color, han sido gestados como una sutil cremallera de unión entre estos y sus delicados dibujos realizados sobre tosco cartón gris, cerrando así este ciclo.
Próximo a su peculiar firmamento alquímico, existe un lugar para la música. La música de las esferas, la música como inspiración, como ritmo, una música que se insinúa como fondo y en clave de hombre, emergiendo como arrullo armónicas notas que la rescatan de la soledad. La música y él hacen sonar el camino de vuelta a su universo creativo. No hay perdida posible.
Si el fin último del arte no es crear belleza, sino conocer el mundo mediante la belleza, María Aranguren lo ha conseguido.
Hasta ese momento la tierra estaba desordenada y vacía. Génesis. La Creación.
SALVA TORRES: Génesis
Revista MAKMA 30 Septiembre 2024
HERRERA, Aurora: Sonoridad interna. Mundos paralelos en las pinturas de María Aranguren
Texto para el catálogo de la exposición Sonoridad interna. Eca Riba Roja de Turia 2019
SONORIDAD INTERNA
Mundos paralelos en las pinturas de María Aranguren
María Aranguren (Madrid, 1961) afirma con rotundidad: “Soy una pintora”, frase que resume su larga trayectoria profesional y vital, que comenzó en la década de los ochenta, tras su paso por la Facultad de Bellas Artes de Madrid. Desde aquella época hasta nuestros días, María no ha dejado de trabajar desde una absoluta y apasionada identificación con un espacio donde se entrecruzan la línea, la geometría, la luz y el color.
Numerosas exposiciones individuales y colectivas, realizadas con anterioridad, dan fe de su investigación como creadora a nivel nacional e internacional. Su obra ha sido premiada en diversas ocasiones y sus pinturas forman parte de colecciones públicas y privadas. (1)
María Aranguren no es ajena al profundo carácter experimental e interdisciplinar, que entraña todo su proceso de creación artística. Desde finales del siglo XX realiza escenografías para producciones musicales de Arte-4 en el Teatro Jovellanos de Gijón, el Museo del Traje de Madrid o el Corral de Comedias de Almagro. Desde 2017, y en paralelo, trabaja con aplicaciones informáticas de dibujo y pintura, que le permiten elaborar las obras en directo, colaborando en conciertos de música contemporánea con “Brouwer Trio” en el recinto del Palau de la Música de Valencia.
El Espacio de Arte Contemporáneo El Castell (ECA) de Riba Roja de Turia acoge, en el mes de julio de 2019, la exposición “Sonoridad Interna. Mundos paralelos en las pinturas de María Aranguren”, que reúne cien obras, de diferentes formatos, realizadas por la artista entre 2009 y 2019.
Esta exposición permite a la artista cerrar un periodo creativo en el que ha experimentado, entre otros temas, sobre el soporte, entendido dualmente como recipiente y trama. La base elegida, en general, es el policarbonato celular, muy utilizado en la construcción arquitectónica, compuesto por una serie ilimitada de celdillas lineales, paralelas, que permiten aumentar su rigidez. Este material, que intrínsecamente, abandona la bidimensionalidad hacia las tres dimensiones, permite el paso de la luz y dado su capacidad de contenedor, el relleno de pigmentos y otros materiales.
- María Aranguren ha realizado numerosas exposiciones individuales y colectivas: Galería Astarté, Madrid, desde 1995; La Nave, Valencia, 2004; Global Art Source, Zurich, 2003; Berliner Kunts Gallery, Berlín, 2004; Galería Vermeta, Buenos Aires, 2004.
Ha participado en importantes Ferias de ámbito nacional e internacional: Artisima, Turín,2001; Arteba, Buenos Aires, 2004; Arte Lisboa, Lisboa 2010; Scope Basel, Basilea, 2012; Bienal de Casablanca, Casablanca, 2014.
La no separación entre contenedor y contenido introduce un factor muy interesante y audaz desde el punto de vista conceptual al igual que el orden reticular implícito en el policarbonato, donde las líneas correspondientes a la trama lineal y paralela tejen una estructura base que permite dar rienda suelta a nuestra ilusión bajo el poder de la lógica seriada.
La presencia del soporte como receptor y la retícula, como entidades espaciales, posibilitan la existencia de una suerte de contradicción muy seductora entre los valores de la ciencia- la métrica y la matemática- y los valores espirituales – la abstracción- manteniéndolos, consciente o inconscientemente, como elementos reprimidos. (2)
Si nos movemos en el campo metafórico, el poder mítico de la retícula y en este caso la retícula implícita en el material, sirve de apoyo compositivo a la vez que ofrece la oportunidad de introducir la ilusión y la imaginación introduciendo en la obra pictórica de María Aranguren una gran riqueza formal.
La imagen del trapecista capaz de hacer lo imposible en el espacio, protegido por una malla que le posibilita tener más grados de experimentación aérea o la del pentagrama, que sirve como soporte de la escritura musical, libre y heterogénea, nos plantea la fascinación que ese material – el policarbonato reticular-, translúcido, rígido y estructurado, ha ejercido en la obra de esta artista, al concederle múltiples grados de libertad, ofreciéndole una escalera hacia lo Universal.
En la obra de María Aranguren aparecen varios factores sustanciales que podríamos resumir en: la presencia de la luz, el color, la geometrización, el espacio y el azar.
Sus pinturas están llenas de armonías, de sonidos internos, que son percibidos casi vibrando entre las líneas que pinta o rellena, pigmentos y materiales que utiliza a manera de collage tridimensional. Trabaja con los reflejos y refracciones que le permite el soporte. La transparencia del material nos dirige a los vitrales policromados que permiten materializar la luz, sus cambios y el tiempo.
Todo en conjunto te conduce a la percepción de un sonido interno que brota entre las acanaladuras. Una sonoridad interna que hace que sus pinturas sean audibles en su más profunda esencia. A esta sonoridad interna contribuye el orden que impone el color, la luz y a la vez las vibraciones que en contraposición introduce el carácter matérico de su obra.
Krauss, Rosalind E.: La originalidad de la Vanguardia y otros mitos modernos. Colección Alianza Forma. Alianza Editorial, Madrid, 1996, página 29
Para María Aranguren otro de los factores fundamentales es la presencia del azar, como parte sustancial en su proceso creativo. Su trabajo requiere de laboriosidad, de técnica artesanal, de dedicación y tiempo. Sus estructuras collages, sus variaciones, preminentes en su obra, permiten ser sorprendidas por el azar y su toma de conciencia. Afronta el hecho creativo asumiendo cambios y riesgos desde la casualidad y su reconocimiento, desde la aventura y el riesgo, incorporando nuevas interpretaciones y combinaciones del color y materiales. El azar la sorprende en su proceso creativo con experiencias formales novedosas y versátiles.
Para María ese posicionamiento frente a la obra pictórica es sustancial, incrementa su valentía y su capacidad de compromiso con lo que hace.
Las obras que se exponen en el Espacio de Arte Contemporáneo El Castell (ECA) de Riba Roja de Turia, están llenas de entusiasmo y corazón y corresponden a una década de su vida, que podrá cambiar en un futuro. Las obras brotan de una necesidad interior de esta artista por expresarse. Nunca olvida el poder que ejerce el color, la idea, la ley y la luz y que en definitiva constituye la percepción musical de la pintura para el oído espiritual del espectador que quiere participar de su obra.
Nunca he creído en una verdad única. Pero he descubierto que aquellos artistas que hacen útiles y ciertas sus teorías, se comprometen con su trabajo con una coherencia y contundente certeza. El paso del tiempo les plantea cambios, modificando sus puntos de vista, sin abandonar la afirmación que imponen con lo que hacen . Este es el caso de María Aranguren que ella misma ha manifestado lo siguiente:
“En el verano de 2017, después de ocho años trabajando con policarbonatos necesitaba cambiar, asumir riesgos y afrontar nuevos compromisos con la pintura…..He mantenido la premisa de no ponerme barreras ni en la elección de las ideas , ni en la forma de resolverlas gráficamente, incluso a costa de perder coherencia por el uso de diferentes lenguajes pictóricos o de manejar conceptos diferentes de un mismo texto” (3). Este posicionamiento creo que incrementa su calidad como artista y creadora. Asume los riesgos del cambio.
Concluyo con una reflexión del gran director escénico Peter Brook, que en su prefacio del libro “ Más allá del espacio vacío” expone: “ Para que cualquier punto de vista sea útil, uno debe comprometerse con él totalmente, debe de defenderlo hasta la muerte. No obstante, al mismo tiempo, hay una voz interior que nos murmura: << Afírmalo con fuerza. Abandónalo con ligereza>> (4)
María Aranguren, pintora, poeta y entusiasta. Felicidades por tu exposición.
Aurora Herrera Gómez
(3) https://www.astarteiniciativasartisticas.com/artistas-del-mes/maria-aranguren/
(4) Brook, Peter : “ Más allá del espacio vacío”. Escritos sobre teatro, cine y ópera 1947-1987, Alba Editorial, Barcelona 2001, pág. 13
(2)Krauss, Rosalind E.: La originalidad de la Vanguardia y otros mitos modernos. Colección Alianza Forma. Alianza Editorial, Madrid, 1996, página 29.
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